La gente dedica horas a elegir fondo y minutos a decidir cuánto ahorra. Está al revés.
La tasa de ahorro —qué porcentaje de tus ingresos no te gastas— pesa más que cualquier decisión de inversión.
Y actúa por los dos lados: cada euro que no gastas es un euro que invierte, y además baja el listón de lo que necesitas para vivir.
Estas cifras son una referencia general con supuestos concretos, no una previsión. Tu caso depende de tus ingresos, tus gastos y de lo que hagan los mercados.